sábado, 18 de agosto de 2012
jueves, 5 de julio de 2012
Reconoce si tienes tendinitis
La tendinitis es una dolencia que consiste en la inflamación de un tendón; los tendones son las gruesas fibras mediante las cuales se insertan los músculos a los huesos y se encargan de transmitir la fuerza de los músculos para que se pueda dar el movimiento de los huesos.
En ocasiones, cuando la dolencia se agrava, puede presentar también la tendinosis (que consiste en la degeneración del propio tendón).
Las causas que pueden provocar la aparición de una tendinitis pueden ser una lesión (mientras realizamos algún ejercicio o movimiento), también motivados por la sobrecarga o por la propia edad a medida que el tendón va reduciendo su nivel de elasticidad.
La tendinitis suele tener más incidencia en personas con patologías como son la diabetes y la artritis reumatoide.
Cualquier tendón es susceptible de sufrir una inflamación pero los lugares más afectados habitualmente son:
Las causas que pueden provocar la aparición de una tendinitis pueden ser una lesión (mientras realizamos algún ejercicio o movimiento), también motivados por la sobrecarga o por la propia edad a medida que el tendón va reduciendo su nivel de elasticidad.
La tendinitis suele tener más incidencia en personas con patologías como son la diabetes y la artritis reumatoide.
Cualquier tendón es susceptible de sufrir una inflamación pero los lugares más afectados habitualmente son:
El codo.
El hombro.
La muñeca.
El talón.
Los síntomas son fundamentalmente el dolor, que se da a lo largo del tendón y rodea a la propia articulación. Durante la noche el dolor no solo no remite sino que puede incrementarse, así como con la realización de movimientos o actividad (que también es contraproducente).
El tratamiento médico consiste en reducir la inflamación y el dolor. Para ello, lo primero es la inmovilización, sirviéndose en muchas ocasiones de una férula o elemento ortopédico. También puede indicarse la aplicación de frío o calor en la zona afectada.
El tratamiento médico consiste en reducir la inflamación y el dolor. Para ello, lo primero es la inmovilización, sirviéndose en muchas ocasiones de una férula o elemento ortopédico. También puede indicarse la aplicación de frío o calor en la zona afectada.
Un tratamiento de fisioterapia una vez que haya remitido ligeramente el dolor mediante antiinflamatorios es fundamental para una mejor recuperación; trabajarán el estiramiento y fortalecimiento del músculo y el tendón para poder devolver a éste su capacidad de funcionamiento adecuado, previniendo también así lesiones futuras.
Tipos de Tortícolis
La tortícolis es un trastorno frecuente. ¿Te has levantado alguna vez con rigidez en el cuello y elevación del hombro del lado afectado? La tortícolis es una rigidez en el cuello asociada a espasmos musculares. Malos habito de posturas al trabajar o dormir, movimientos bruscos, compresión del nervio espinal o una repentina exposición al frío puede causar tortícolis.
Tipos de Tortícolis
- Tortícolis congénita. Hereditaria o adquirido durante el periodo de vida intrauterina.
- Tortícolis adquirida: Causada por algún daño al sistema nervioso, los músculos (malas posturas, etcétera).
- Cuando se origina una tortícolis sin conocer la causa se llama Tortícolis idiopática.

Síntomas
- Rigidez del cuello, limitación del movimiento
- Dirigir la barbilla hacia el lado opuesto al dolor.
- Dolor de cabeza
- Dolor en el cuello
- El hombro está más alto en un lado del cuello.
- La musculatura del cuello puede presentar hinchazón.
Diagnóstico
El dolor de espalda es cada vez más frecuente
La columna es una de las partes del cuerpo que más se ve damnificada por el sedentarismo, esa “actividad” tan habitual para algunos, sobre todo cuando se tiene un trabajo de muchas horas que genera la necesidad de pasar demasiado tiempo sentado. La clave del deterioro se encuentra en la pérdida de tonicidad muscular.
Sin embargo, esta situación no se relaciona sólo con las actividades que se realicen o no, sino también con la edad e inclusive con el momento del año.
De hecho, no es una novedad que hacia fin de año o luego de las vacaciones aumenten las consultas a fisioterapeutas, traumatólogos, kinesiólogos, masajistas o quiroprácticos. Es que la combinación de la falta de movimiento y la adhesión a malas posturas hace que el cuerpo se resienta.
Sin embargo, esta situación no se relaciona sólo con las actividades que se realicen o no, sino también con la edad e inclusive con el momento del año.
De hecho, no es una novedad que hacia fin de año o luego de las vacaciones aumenten las consultas a fisioterapeutas, traumatólogos, kinesiólogos, masajistas o quiroprácticos. Es que la combinación de la falta de movimiento y la adhesión a malas posturas hace que el cuerpo se resienta.
“No hay acuerdo sobre cuándo es el momento para consultar porque cada persona (y cada dolor) es diferente. Por eso podemos acordar que siempre es mejor recurrir al especialista ante las primeras molestias“, refirió el doctor Luis Pintos, médico traumatólogo.
“Lo primero que hay que hacer, siempre, es consultar al médico. Una vez cumplido ese paso, si la columna se encuentra en condiciones, es posible mejorar el estado de salud y la movilidad dedicándole al cuerpo un poco de tiempo durante la semana”, respondió por su parte el doctor Diego Scardia, médico especializado en Cirugía General y consultor de Vibrafit.“Nunca debemos olvidarnos que el ejercicio debe estar relacionado con la edad y el grado o nivel de entrenamiento previo de la persona; pero además debe atenderse la intensidad, la duración y la repetición de la actividad. También hay que prestarle atención al calzado que utilizamos”.
“Por ejemplo, después de los 40 ó 45 años- comentó el especialista- se sugiere evitar los deportes de impacto porque pueden producir microlesiones de los discos intervertebrales o aplastamiento de los cuerpos vertebrales (en el caso de las mujeres debido a la osteoporosis), y se recomienda optar por actividades que mejoren la elongación y el tono muscular”.
“En cuanto a lo fisiológico y cardiovascular, con realizar sesiones de entre 40 y 45 minutos tres o cuatro veces por semana suele ser suficiente. La intensidad de la actividad puede ser incrementada paulatinamente, siempre que el estado cardiovascular de la persona lo permita”, expuso el especialista.
Cada vez son más las opciones para poner en movimiento el cuerpo. Ahora, inclusive contamos con la posibilidad de realizar ejercicios sobre diferentes plataformas, algunas de ellas vibratorias que estimulan las contracciones y aumentan la circulación sanguínea.
La clave, entonces, está en encontrar “la” solución: ese ejercicio que resulte útil pero además placentero, y sobre todo que pueda perpetuarse. Es que de nada sirve entrenar dos meses si después se abandonará esa práctica.
¿Por qué duele la espalda?
“En principio podemos decir que hay muchas razones: desde desviaciones en el eje de la columna hasta cifosis o escoliosis, pasando por la discrepancia en la longitud de los miembros inferiores o posiciones viciosas. También vale mencionar otros factores como el sobrepeso, los movimientos a repetición (aquellos que se realizan en el trabajo, por ejemplo), o los viajes prolongados, muy típicos de las vacaciones”, finalizó el doctor Scardia.
“Lo primero que hay que hacer, siempre, es consultar al médico. Una vez cumplido ese paso, si la columna se encuentra en condiciones, es posible mejorar el estado de salud y la movilidad dedicándole al cuerpo un poco de tiempo durante la semana”, respondió por su parte el doctor Diego Scardia, médico especializado en Cirugía General y consultor de Vibrafit.“Nunca debemos olvidarnos que el ejercicio debe estar relacionado con la edad y el grado o nivel de entrenamiento previo de la persona; pero además debe atenderse la intensidad, la duración y la repetición de la actividad. También hay que prestarle atención al calzado que utilizamos”.
“Por ejemplo, después de los 40 ó 45 años- comentó el especialista- se sugiere evitar los deportes de impacto porque pueden producir microlesiones de los discos intervertebrales o aplastamiento de los cuerpos vertebrales (en el caso de las mujeres debido a la osteoporosis), y se recomienda optar por actividades que mejoren la elongación y el tono muscular”.
“En cuanto a lo fisiológico y cardiovascular, con realizar sesiones de entre 40 y 45 minutos tres o cuatro veces por semana suele ser suficiente. La intensidad de la actividad puede ser incrementada paulatinamente, siempre que el estado cardiovascular de la persona lo permita”, expuso el especialista.
Cada vez son más las opciones para poner en movimiento el cuerpo. Ahora, inclusive contamos con la posibilidad de realizar ejercicios sobre diferentes plataformas, algunas de ellas vibratorias que estimulan las contracciones y aumentan la circulación sanguínea.
La clave, entonces, está en encontrar “la” solución: ese ejercicio que resulte útil pero además placentero, y sobre todo que pueda perpetuarse. Es que de nada sirve entrenar dos meses si después se abandonará esa práctica.
¿Por qué duele la espalda?
“En principio podemos decir que hay muchas razones: desde desviaciones en el eje de la columna hasta cifosis o escoliosis, pasando por la discrepancia en la longitud de los miembros inferiores o posiciones viciosas. También vale mencionar otros factores como el sobrepeso, los movimientos a repetición (aquellos que se realizan en el trabajo, por ejemplo), o los viajes prolongados, muy típicos de las vacaciones”, finalizó el doctor Scardia.
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